sábado, 4 de marzo de 2006

Ibarra defiende los intereses de las eléctricas


Ecologistas en Acción de Extremadura manifiesta su indignación ante la posibilidad que abre el Presidente de la Junta de Extremadura de prolongar la actividad de la Central Nuclear de Almaraz más allá de 2010, consideran desde este colectivo que el IVA es una excusa para justificar el seguirse plegando a los intereses de las grandes empresas eléctricas en Extremadura, especialmente Iberdrola, aunque sea a costa de poner en peligro la salud de los extremeños, indefensos ante el gran poder de las eléctricas y las continuas emisiones de radioactividad en Almaraz, a menudo silenciadas y ocultadas, e incluso desconocidas para muchos ciudadanos.

Esperan que el PSOE no incumpla el compromiso que contrajo de cerrar la Central Nuclear de Almaraz en 2010, e incluso temen que se esté barajando la posibilidad de instalar aquí un cementerio de residuos radioactivos de Alta actividad, el ATC (Almacén Temporal Centralizado), todo ello para recibir unos fondos que al final suelen beneficiar a unos pocos, los más poderosos o a algunos políticos sin escrúpulos, en detrimento de la población en general.

En este sentido no comprenden por qué Ibarra no ha lanzado antes esta reivindicación sobre el IVA que la electricidad generada en la central repercute en otras regiones, y no la ha exigido a los diferentes gobiernos de la nación que durante muchos años han sido y son de su partido. Sorprende a esta Asociación que ahora acabe de darse cuenta el presidente de la Junta que Extremadura está sufriendo los perjuicios provocados por las emisiones radioactivas de la central nuclear y los beneficios se lo llevan las grandes empresas, o en el caso del IVA las regiones en que se ubican sus sedes sociales.

Sentada de ciudadanos protestando contra la central nuclear 10 Septiembre 2005

Para esta Asociación se pretende ocultar el importante perjuicio que la presencia de la Central Nuclear produce a las comarcas cercanas, opinan que silenciado por la sospechosa relación de numerosos políticos del entorno con la central nuclear, en la que muchos trabajan o han trabajado, también les resulta ilustrativo que el actual portavoz de la central nuclear, Pedro Ayala fuera anteriormente el portavoz del PSOE en Navalmoral de la Mata. Consideran que las comarcas limítrofes no han despegado como hubiesen podido por sus valores naturales debido a la presencia de esta central nuclear, que es percibida por el turista, visitante o inversor, y no sin mucha razón, como una amenaza para la salud y para la imagen de los productos.

Desde Ecologistas en Acción de Extremadura muestran su desconfianza hacia el presidente de la Junta que por fin ya parece haberse quitado la careta y mostrarse como un amigo del desarrollismo más contaminante, que se rechaza en otros muchos sitios, mientras aquí se favorece e incluso subvenciona. En muchos casos creen que se trata de ocultar sus efectos negativos con todo tipo de medias verdades y mentiras, directamente o a través de sus Consejeros y Directores Generales. Es corriente ver a políticos del PSOE defender sus contaminantes proyectos como la refinería, las térmicas, cementeras, minas a cielo abierto o la presencia de esta central nuclear. Critican que a menudo además de minusvalorar sus efectos perniciosos, magnifican la creación de empleo o sus beneficios económicos, más que dudosos para los ecologistas.

Desde este colectivo han vuelto a criticar la política energética en Extremadura y consideran casi irracional la escasísima implantación de la energía solar en la región, así consideran uno de los ejemplos más patentes de cómo no se quiere que haya competencia para las grandes eléctricas, el escaso apoyo a las energías renovables y la discriminación que sufre el pequeño inversor en energía solar en Extremadura respecto a otras regiones. Extremadura es de las pocas regiones donde la energía solar fotovoltaica conectada a red (las placas solares en tejados de pueblos y ciudades para producir electricidad) no es subvencionada por el decreto autonómico, que reparte fondos del estado, europeos y autonómicos, entre ciudadanos que quieran invertir en esta energía de forma competitiva y reduciendo los impactos más perjudiciales de otras fuentes de energía.

Sólo desde la perspectiva de la relación con las grandes eléctricas consideran explicable el escaso interés de la Junta de Extremadura por promover el ahorro y la eficiencia energética, las construcciones bioclimáticas o las energías renovables, que a pequeña escala podrían dotar a los ciudadanos extremeños y a muchas localidades de independencia energética, más puestos de trabajo y de paso ingresos por IVA que tanto parece preocupar ahora al presidente extremeño.