sábado, 10 de julio de 2004

Ecologistas en Acción de Extremadura escriben a Zapatero y a Narbona para pedirles la paralización de la mina de Aguablanca



La Asociación Ecologistas en Acción en Extremadura ha remitido sendas cartas al Presidente del Gobierno de la Nación y a la Ministra de Medio Ambiente para informarles del gravísimo problema ambiental de la mina a cielo abierto de Aguablanca en Monesterio (Badajoz) y pedirles su intercesión en su posible solución.

La asociación presenta a ambos responsables políticos el problema de Aguablanca, describe su localización geográfica, y se centra en describir los problemas medioambientales que producirá la explotación minera. También se exponen las múltiples irregularidades legales que está cometiendo la multinacional norteamericana Río Narcea Gold Mines Ltd., que demuestra una prepotencia en sus actuaciones y en las relaciones con la administración, inimaginables en cualquier ciudadano español de “a pie” y que han llevado a esta organización a plantear denuncias judiciales y a personarse a través de sus abogados en las mismas.

Estas irregularidades son entre otras, la circunstancia de estar trabajando la empresa ya sobre el terreno y construyendo, instalaciones definitivas sin licencia de obras, sólo cuentan con licencia provisional emitida por el Ayuntamiento de Monesterio, esta autorización sólo permitiría actuaciones de muy pequeña entidad, nunca definitivas. Muchos ciudadanos saben el peligro que correrían de empezar obras por su cuenta sin contar con licencia de obras municipal.

Continua la carta enviada al presidente y a la ministra de medio ambiente, describiendo la grave destrucción de nuestras dehesas del sur de Extremadura, tan rentables por la producción de cerdo ibérico, la creación de enormes escombreras de más de cuarenta metros de altura, muy impactantes visualmente, lo que perjudicará la estrategia de desarrollo del turismo rural, en el que tanto se está invirtiendo por parte de las administraciones públicas.

Pero es en la enorme balsa de residuos tóxicos de 13,9 millones de metros cúblicos proyectada, dónde la asociación ecologista expone su mayor preocupación, haciendo referencia al peligro, nada improbable, de que los mismos metales pesados que afectaron al entorno de Doñana cuando el desastre de Aznalcóllar (con el que lo comparan repetidamente), o de que productos tan contaminantes como arsénico, sulfuros de níquel, etc., se filtren a través de los materiales calizos del área de Aguablanca, y vayan a parar a las aguas de abastecimiento de Sevilla. Los riesgos de estas sustancias son tan elevados, según los ecologistas, que no hay ningún proyecto minero que lo justifique, y menos para el beneficio económico de un grupo extranjero.

Recientemente además, continúa la carta, se ha abierto un período de alegaciones por la solicitud de la empresa, de la extracción de agua para el abastecimiento industrial de la mina, 375millones de litros anuales en una cuenca de abastecimiento absolutamente deficitaria como es ésta, y que los ecologistas avisan puede ser un gran riesgo para el abastecimiento de agua de esta ciudad, en este sentido solicitan que desde el Ministerio de Medio Ambiente se deniegue esta autorización y se de carpetazo a este impactante proyecto.

La carta finaliza, hablando del engaño que supone los pretendidos beneficios por la generación de empleo afirman que la repercusión de la mina en el empleo de la zona será mínimo. Este es el argumento más utilizado por la empresa para resaltar las virtudes del proyecto, pero actualmente, ya pueden comprobarse los bajísimos salarios que se están pagando y las ínfimas condiciones laborales de los obreros. La empresa dice que generará 146,5 puestos de trabajo de media anual, pero este proyecto sólo durará once años, y después de este periodo, se habrán destruido irreparablemente más de 350 hectáreas de unas dehesas muy productivas para el sector del cerdo ibérico, recurso sostenible explotando en Monesterio y los pueblos del entorno.

Recuerdan que muchas de estas advertencias previas se le hicieron en relación a la mina de Aznalcóllar a la entonces Ministra de Medio ambiente, Sra. Isabel Tocino, quien ignoró estos avisos y para esta Asociación fue responsable última como máxima autoridad medioambiental por omisión de sus deberes en este desastre, el segundo en importancia (después del Prestige) de los atentados medioambientales sufridos recientemente en nuestro país. Las coincidencias de este proyecto con aquel son tantas, que para Ecologistas en Acción de Extremadura es increíble que se vuelva a caer en aquellos mismos errores, por eso muestran su esperanza de que el nuevo ejecutivo tenga la suficiente valentía y personalidad política de detener este enorme impacto.