miércoles, 2 de octubre de 2002

El expediente sancionador a la central nuclear revela graves problemas

Según ha podido saber Ecologistas en Acción de Extremadura, el sistema de aguas esenciales de los dos reactores nucleares de Almaraz (Cáceres) está aquejado de serias deficiencias y podría dar problemas en las épocas calurosas del año. Las informaciones que maneja Ecologistas en Acción de Extremadura revelan que el expediente sancionador no es una mera falta administrativa, como podrá pensarse, sino una omisión consciente de unos hechos graves que hubieran obligado a la parada preventiva de la central y las consiguientes perdidas económicas.

Los problemas detectados se refieren a algunos sistemas vitales para la seguridad de la central, como las bombas de inyección de seguridad o las bombas del rociado de las cúpulas de las centrales, que deberían suministrar agua justo en caso de accidente severo y están ubicados en una sala que se refrigera justamente por el agua del embalse de Arrocampo. El correcto funcionamiento de estos equipos vitales para la seguridad depende de la temperatura de la sala donde están situados. Esta sala se refrigera justamente por el agua que se toma del embalse. Como se sabe, los dos reactores de agua a presión de 973 y 982 MW de potencia de la central nuclear de Almaraz, para evacuar el calor desprendido (que supone unos 4000 MW), se refrigeran por circuito abierto al embalse de Arrocampo. Este embalse ha registrado en varias ocasiones elevadas temperaturas que han motivado la aparición de aves y peces muertos (por ejemplo en verano de 2000). Estos sucesos se deben al aumento de la temperatura ambiente que se produce en verano y al enorme calor desprendido por los dos reactores.

La temperatura máxima admitida hasta febrero de 1999 en la zona del embalse de donde toma agua Almaraz, de 37 grados, es demasiado elevada para permitir la vida de muchas especies, pero es que además se ha demostrado que es demasiado elevada para refrigerar la sala donde se encuentran los citados equipos de salvaguardia. La temperatura máxima admisible para que la refrigeración funcione aceptablemente es de 30 grados, que se superan frecuentemente en verano.

Este problema fue descubierto por los técnicos de la central en febrero de 1999. En esa fechas debería haberse comunicado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Sin embargo los técnicos proceden a la realización de pruebas el 15 de septiembre que , de nuevo, no dejaban lugar a dudas sobre el incumplimiento. Y no es hasta el 12 de noviembre cuando los explotadores comunican al CSN esta grave deficiencia. Los motivos de estos retrasos son claros para Ecologistas en Acción de Extremadura: la superación de las temperaturas en verano debería haber conducido a la parada de la central, con las consiguientes pérdidas económicas para los explotadores. Esos incumplimientos motivaron la imposición de dos multas de 40 y 50 millones de pesetas (204.404 y 300.506 €) el 26 de marzo de 2001. Cantidades ridículas si tenemos en cuenta que ambos reactores facturan al día unos 400 millones de pesetas (2,4 millones de €).

La solución propuesta por la central fue el tomar agua de todo el embalse en lugar de una zona limitada, como se producía en aquellas fechas. Sin embargo, el proceso de construcción del embalse no garantiza su resistencia a los terremotos de la zona, por lo que el CSN le ha exigido medidas adicionales, sin las cuales no se puede garantizar cabalmente la seguridad de la central, quebrándose así el precepto de defensa en profundidad. En el día de hoy, cuando nos encontramos con que estas medidas siguen sin estar operativas.

Ecologistas en Acción de Extremadura quiere denunciar la tremenda irresponsabilidad de la central ocultando un hecho grave para evitar perdidas económicas lo que revela la ya precaria fiabilidad de las informaciones facilitadas por los explotadores de esta. Asimismo pide la parada preventiva de las dos centrales en el momento en que suban las temperaturas y denuncian la pasividad del CSN ante los incumplimientos de Almaraz. No se comprende como el CSN, que sancionó a los explotadores de la central por estas deficiencias, sin embargo permite que la planta siga funcionando en estas condiciones en la actualidad.