jueves, 30 de enero de 2003

Almaraz: parada no programada el día 28 de enero

El reactor número 2 de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) sufrió una parada no programada el 28 de enero de 2003 por fallo en uno de los aparatos de medida, vitales para la seguridad de la central. En la puesta en marcha de la central se produjo un nuevo incidente que obligó a parar de nuevo la central.

El día 28 de enero de 2003 la unidad número 2 de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) sufrió un fallo que obligó a parar la central. El fallo consistió en la avería de la cámara de detección de neutrones, un aparato que, junto a otros, sirve para controlar el ritmo de la reacción nuclear. Dicho aparato es imprescindible para el funcionamiento normal de la central, pues permite regular el ritmo de la reacción y, por tanto la potencia generada. El balance de neutrones es clave para mantener bajo control la reacción nuclear y evitar accidentes severos, por tanto los aparatos que usan para medir su flujo son de vital importancia. La gravedad del fallo aconsejó proceder a la parada no programada del reactor. Tras la reparación, que duró un día, se decidió conectar de nuevo la central a la red eléctrica el 29 de enero a las 12 del mediodía. La reparación supuso que los trabajadores tuvieran que entrar en la zona de la contención y recibir dosis radiactivas.

En el proceso de puesta en marcha se produjo una avería en una de las bombas de refrigeración del reactor. En concreto se observó una vibración anómala de uno de los cojinetes. Las bombas de refrigeración son otros elementos vitales para la seguridad, pues mantienen el flujo de refrigerante a través del reactor, lo que permite la extracción del calor producido en la reacción nuclear y evita un descontrol de la reacción.

Este hecho obligó nuevamente a parar la central y a proceder a nuevas reparaciones. Éstas consistieron en la sustitución de la bomba por una de repuesto. Las condiciones en que se encuentra esta segunda bomba son una incógnita puesto que no ha estado sometida a los controles necesarios.

Los dos problemas citados se unen a los que ya tenía la central, mermando sus condiciones de seguridad. Uno de ellos, el fallo de la bomba, incide además en el principal punto flaco de la central de Almaraz, la insuficiencia de sus sistemas de refrigeración y de aguas esenciales.

Ecologistas en Acción de Extremadura considera que la central es un verdadero peligro para la población y debería cerrarse de inmediato. Además esta Asociación considera indignante la política de poca transparencia y ocultación de los problemas que lleva a cabo la dirección de la central y que podría costar un disgusto muy grande a todos los extremeños.