jueves, 8 de septiembre de 2005

Almaraz: Veinticinco años bastan

Desde que en 1979 se inició la actividad de la central nuclear de Almaraz, los ciudadanos extremeños y de las comunidades autónomas cercanas venimos soportando los efectos de las emisiones que tienen su origen en esta central nuclear, tanto en forma de gases radiactivos -que se emiten en su funcionamiento habitual-, como a consecuencia de escapes e incidentes, repetidos una y otra vez con macabra frecuencia.

A nadie se le oculta a estas alturas que la radioactividad emitida por esta y todas las centrales nucleares produce mutaciones en el ADN de los seres vivos, y enfermedades tan graves como el cáncer. Creemos en la dignidad esencial de la vida humana. Por eso no podemos permitir que, a causa de los intereses de unos pocos, se nos siga contaminando impune y radiactivamente cuando ya hace mucho tiempo que existen alternativas renovables para producir energía, aunque al parecer menos rentables para las grandes empresas como Iberdrola.

Esta central, además, supone una agresión para un patrimonio de toda la humanidad como es el parque natural de Monfragüe y el río Tajo, contaminados a diario por gases radioactivos y por las emisiones líquidas que, a través de la presa de Arrocampo, fluyen al río Tajo a una temperatura artificialmente caliente y que afectan de modo negativo a la fauna y flora acuáticas y a los organismos que se alimentan de ellas.

La central nuclear constituye asimismo una amenaza para la democracia y la libertad de los ciudadanos, ya que el enorme peso económico de la misma la convierte en un poder fáctico que condiciona la independencia de los medios de comunicación y de la clase política. Denunciamos aquí la escandalosa proporción de políticos del entorno que trabajan o cobran por “haber trabajado” en la central nuclear.

Almaraz y todas las nucleares no sólo suponen un riesgo para la vida de los ciudadanos, sino una descomunal hipoteca que legamos a las generaciones futuras: desde que se inauguró, aquí se han almacenado las toneladas de residuos radioactivos de alta actividad que ella misma produce y para los cuales no existe, en la actualidad, solución técnica ni científica alguna.

Ante la decisión de crear un ATC (Almacén Temporal Centralizado) donde se guardarían los desechos atómicos de todas las centrales españolas, y al saber que éste iría ubicado en una central nuclear, los riesgos para nosotros se multiplican. Extremadura produce infinitamente más electricidad de la que consume -originada en parte por la fisión atómica, cuyo riesgo nadie nos preguntó si queríamos correr-. Creemos que en este sentido Extremadura hace mucho que cumplió con creces sus deberes de solidaridad para con el conjunto del Estado. Por ello, que se baraje Almaraz como ubicación de dicho Almacén Temporal Centralizado lo consideramos un agravio y un insulto hacia los extremeños. Esta vez no nos vamos a dejar.

ALMARAZ, CIERRE YA. NO AL ALMACÉN TEMPORAL CENTRALIZADO

Suscriben este manifiesto: Plataforma de afectados por CNA, Ecologistas en Acción de Extremadura, Asociación comarcal de Jóvenes del Valle del Jerte, ADENEX, AJEX-Estudiantes Progresistas, CGT, CNT-Jerte, Corriente Roja-Extremadura, Grupo Ecologista Cañaveral Organizado, Izquierda Unida compromiso por Extremadura, Juventudes Comunistas, Los Verdes de Extremadura, y ciudadanos/as a título particular.