martes, 10 de enero de 2006

Condena al Coordinador de Ecologistas de Extremadura por pedir el cierre del Zoo de Almendralejo

Condenan al Coordinador de Ecologistas de Extremadura por criticar la situación de los animales en el Zoo de Almendralejo y la lentitud en resolver el cierre de estas instalaciones, pese a que la Junta retiró a su propietario la autorización del núcleo zoológico ante el incumplimiento de numerosas normativas higiénico-sanitarias.

Tras la publicación de la sentencia por Juicio de Faltas 218/05 por denuncia del propietario del Zoo de Almendralejo D. Jose Luis Rodríguez Rosa contra el Coordinador de Ecologistas de Extremadura en base a unas declaraciones aparecidas en el Diario Hoy, y que el denunciante ha dirigido contra el portavoz y no contra la organización.
Desde Ecologistas Extremadura han pedido en primer lugar que la rapidez con que se ha procedido en dictar esta sentencia se adopte para resolver las causas del zoo de Almendralejo, y de otras causas relacionadas con el medio ambiente en Extremadura y consideran que no se han respetado suficientemente los derechos del ciudadano por unas declaraciones realizadas altruistamente en defensa a los animales que se encuentran encerrados en este parque zoológico, en condiciones que podrían ser ilegales y que han llevado a que algunos estudios sobre los zoos de España lo califiquen como de los peores del país.
En concreto desde Ecologistas Extremadura han recordado que tras una de las denuncias de esta Asociación la Junta emitió una resolución que anulaba la autorización y el registro como núcleo zoológico y que por tanto debería conllevar su cierre, sin embargo, pese a las evidencias de incumplimiento de entre otras múltiples normativas higiénico-sanitarias que desde la Junta de Extremadura detectaron, estas instalaciones han continuado abiertas y los tribunales no dictan sentencia al respecto y ni siquiera consintieron en un cierre cautelar de las mismas.

Lobo en el zoo Almendralejo en junio de 2005


En todo caso consideran que esta sentencia ha sido un fracaso del abogado del propietario de este Zoo que hizo una denuncia de delito penal, para Ecologistas de Extremadura infundada, como ha reflejado la sentencia y con las que se pretendía hacer creer a la población que el portavoz de una Asociación era un delincuente y que incluso podría ir a la cárcel por las mismas, lo que para esta Asociación es un intento intolerable de coartar la libertad de expresión, llegando incluso a pretender que se sancionara al medio de comunicación por reproducir estas declaraciones.
Pablo Ramos y la organización que representa han manifestado que pese a estar en desacuerdo con la sentencia, no tienen intención de recurrirla, ya que su fin es acabar con la situación en que se encuentran los animales y no litigar en los tribunales sobre las declaraciones que se realizan al respecto, ya que reiteran que sus denuncias no se dirigen contra el propietario, sino contra la situación en que se encuentran los animales y los incumplimientos de la legislación que pudieran darse.
Para Ecologistas en Acción si bien es de alabar la rapidez, quizá excesiva, ya que consideran que en el juicio de faltas no se les permitió exponer suficientemente sus argumentos de defensa, en este caso para condenar al portavoz de una organización ecologista, les sorprende mientras tanto la lentitud y parece que falta de interés que existe en la administración y en los tribunales de justicia ante los múltiples atentados contra el medio ambiente que se producen, y en concreto citan en este partido judicial: los vertidos contaminantes al arroyo Harnina, las emisiones de sustancias contaminantes en niveles superiores a los permitidos por parte de la empresa Vinibasa que se han detectado en algunas analíticas, el vertido de todo tipo de sustancias contaminantes en la escombrera de Almendralejo, la construcción de una granja de pollos sin contar con la licencia de obras y estudio de impacto ambiental pertinente, las construcciones sin autorización en espacios protegidos (ZEPAs) y en este caso, especialmente, la situación del zoo de Almendralejo.
Desde Ecologistas de Extremadura han reiterado nuevamente su petición de cierre de estas instalaciones por la mala situación en que se encuentran los animales, tal y como ya quedó de manifiesto por resolución dictada por la Junta de Extremadura en Junio de 2004 en la que se reflejaban numerosos incumplimientos de la normativa vigente. Las inspecciones realizadas corroboran algunas de las denuncias realizadas por Ecologistas en Acción, aunque otras no se respondieron, en concreto la Junta de Extremadura detectó:
Osos en el zoo Almendralejo en junio de 2005
Incumplimiento de la ley de protección de los animales en la Comunidad Autónoma de Extremadura: por mantener a los animales en instalaciones indebidas desde el punto de vista higiénico-sanitario y no atender a sus necesidades fisiológicas y etológicas, según raza y especie, así como por no reunir las instalaciones del zoo de Almendralejo las condiciones higiénico-sanitarias establecidas reglamentariamente. Igualmente las inspecciones detectaron que o se carecía de los libros-registro de carácter obligatorio o la no cumplimentación de los mismos conforme a los requisitos legalmente establecidos. Incumplimiento del Decreto de autorizaciones y registro de núcleos zoológicos Que en el Zoo de Almendralejo no se cumplía lo establecido en la ley de Sanidad animal respecto a la obligatoria identificación y registro de los animales de las especies bovinas, porcinas, ovinas y caprinas. No seguimiento adecuado Del Real Decreto de por el que se regulan los programas de erradicación de enfermedades de los animales. Falta de seguimiento adecuado del Real Decreto del programa de lucha contra la enfermedad de Aujeszky.
Por todo ello desde Ecologistas de Extremadura han vuelto ha solicitar el cierre de las instalaciones del Zoo de Almendralejo y el posterior traslado de aquellos animales que sea posible a instalaciones más adecuadas, o en aquellos casos de animales en que no sea posible por su deplorable estado de salud o inexistencia de lugares adecuados para recibirlos, su sacrificio sin sufrimiento antes que continuar en la situación en que se encuentran, que consideran no tiene ninguna justificación según la actual normativa de parques zoológicos.