domingo, 23 de mayo de 2004

Extremadura permite el uso masivo de lazos y cajas trampa

Anualmente la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura ha estado concediendo autorizaciones a múltiples cotos de caza para la utilización de lazos con tope y jaulas trampa, que según los solicitantes y la administración son para la captura de diversas especies, concretamente zorro, gatos asilvestrados y perros cimarrones.

Según los datos de dicha Consejería a los que ha tenido acceso Ecologistas en Acción de Extremadura, se suelen conceder la mayor parte de las solicitudes recibidas de los titulares o gestores de los cotos, alcanzando cada año un elevado número de autorizaciones. En los tres últimos años se han solicitado 357 autorizaciones de las que solo se han denegado 15, buena parte de ellas son simultáneas para lazos y jaulas trampa y es muy frecuente que el mismo coto reciba autorización para estos métodos año tras año. Algunos de estos cotos se encuentran dentro de espacios naturales protegidos o eran el hábitat del lince ibérico que se encuentra en inminente peligro de extinción o de otras especies amenazadas.

Los métodos que la Junta de Extremadura viene autorizando, lazos y cajas trampa, son considerados métodos no selectivos de caza prohibidos, tanto por el Convenio de Berna, como por las Directivas de aves, por la Ley de conservación de la naturaleza, y la propia Ley de Caza de Extremadura. Sin embargo, la Junta de Extremadura en las Resoluciones de autorización de estos métodos, no justifica el motivo excepcional que podría motivar una autorización de este tipo.

Lamentan que la utilización de estos métodos conlleva un alto riesgo para diversas especies que pese a no ser, supuestamente, las especies objeto de captura, caen en los lazos y las cajas trampa con cierta facilidad, como el lince ibérico, el gato silvestre, el lobo ibérico o el águila real, rapaz que ocasionalmente es capturada en las cajas trampa.

Lince con pata amputada por lazo







Sostienen desde Ecologistas en Acción de Extremadura que dichas autorizaciones se realizan para contentar a determinados sectores de cazadores mal informados, con escasa conciencia ambiental, y con importante poder económico, mediático y en las esferas políticas.

Las condiciones que dichas Resoluciones incluyen sobre la colocación y control de los lazos y cajas trampa no aseguran la selectividad de dichos métodos, ya que queda en manos de los guardas de los cotos, que deciden el modo y lugar de colocación, y, lo que resulta más grave, la liberación o no de los ejemplares de otras especies que son capturadas en las cajas trampa o en los lazos. Los ecologistas han encontrado lazos que carecen de freno, es fácil observar malla gallinera en la parte baja de algunos vallados para obligar a todos los mamíferos a usar los pasos donde se colocan estos lazos, además sostienen que estos hechos son dificilmente comprobables por las dimensiones de los cotos y las dificultades de acceder a los mismos que tiene la insuficiente guardería de Medio Ambiente y el SEPRONA.

Lazo y malla gallinera








Desde esta Asociación se lamentan que para los políticos extremeños hayan primado las presiones ejercidas por algunos miembros del sector cinegético y funcionarios de la Junta de Extremadura con intereses en este sector, a la conservación del Lince Ibérico hoy día escasísimo o quizás, según se desprende de reciente estudio del Ministerio de Medio Ambiente extinguido en la región extremeña.

La muerte que sufren los animales que caen en lazos y cajas trampa es calificada como cruel por parte de los ecologistas, ya que algunos animales perecen de inanición dentro de las cajas trampa, permanecen días enganchados en los lazos o se automutilan para liberarse de ellos.

Han solicitado de la Comunidad Europea que en consecuencia se proceda a la apertura de expediente sancionador y se inste al Gobierno Español a paralizar la autorización de lazos y cajas trampa, asimismo solicitan a la Junta de Extremadura que se informe al mundo cinegético de la importancia de los depredadores para mantener el equilibrio ecológico y controlar las graves epidemias que afectan a las especies de caza menor, especialmente el conejo de monte, acabando con los prejuicios que aún existen hacia los depredadores entre algunos cazadores y se realice un estudio interno para aclarar como se han podido producir unos hechos tan graves.