domingo, 17 de octubre de 2004

La cementera de Alconera, una amenaza

Pensábamos que las Autonomías, por su mayor cercanía, defenderían mejor los recursos naturales de su región cuando se les atribuyó esta competencia. Pero muchos sentimos profunda decepción, ante como se ignora esta obligación para llevar a cabo un desarrollismo industrial obsoleto, propio del siglo XIX y una política medioambiental totalmente condicionada por esta apuesta política. Parece que todo vale, sin importar en muchos casos incumplir las leyes o perjudicar a otros. Se ha olvidado que la verdadera riqueza y el futuro de la sociedad depende de la protección de los recursos naturales propios, de un Desarrollo Sostenible y de la protección de recursos como el agua potable, un bien necesario y escaso, en los últimos treinta años, su disponibilidad se ha reducido a la mitad en el mundo, según la Unesco.

Sierra de Alconera antes del comienzo de las obras

Con fecha 6 de septiembre de 2004, el Excmo. Ayuntamiento de Alconera aprueba provisionalmente la modificación nº 1/2004 de las Normas Subsidiarias de dicho municipio, solicitada por D. Alfonso Gallardo, en representación de A.G. Cementos Balboa S.A.. Por esta modificación, el suelo no urbanizable, de especial protección por su valor ecológico, pasa a la categoría de suelo común para la actividad extractiva de las canteras y la obtención del clinker para la fabricación del cemento de A.G. Cementos Balboa S.A. Se han presentado alegaciones ante el Ayuntamiento de Alconera oponiéndose a esta modificación de las Normas Subsidiarias, que en su momento fueron aprobadas para la conservación del paisaje, del ecosistema y para la protección del acuífero asentado en las calizas de la sierra de Alconera. Las Alegaciones han sido contestadas por la empresa A.G. Cementos Balboa S.A. en forma de alegaciones contrapuestas. En dicha contestación la empresa hace referencia a la Declaración de Impacto Ambiental de las canteras de caliza (1998). Y, conviene recordar el punto 5 de esa Declaración que textualmente dice: “Es más que probable que a lo largo de la explotación se corte el acuífero. Cuando esto ocurra y dado que se pretende su aprovechamiento, deberá realizarse un estudio hidrogeológico detallado para analizar la incidencia que de su uso se derivaría”. De acuerdo con este punto se cortará el acuífero que abastece agua a cinco poblaciones y su ruptura ocasionará un impacto irreversible. Se contaminará el agua, bajará el nivel freático, se secarán las surgencias y manantiales que son descargas naturales del agua subterránea.

Trituradas por las canteras, las rocas calizas karstificadas de la sierra, que son las que permiten este acuífero de 19 km2 desde Atalaya hasta el Arroyo de los Cotos (La Lapa), la vida del acuífero camina inexorablemente a su extinción. Se dañará gravemente este recurso esencial para los seres humanos y otros muchos seres vivos.

Se deduce de lo expuesto que no hay un estudio hidrogeológico previo al proyecto, con lo cual se ha infringido la Ley de aguas (Ley 29/1985 de 2 de agosto), vigente actualmente, cuya aplicación depende de la Autonomía de acuerdo con la Ley 16/2002 de 1 de julio, en el artículo 94 dice: “Los depósitos sobre el terreno de residuos urbanos o industriales que puedan dar lugar a una infiltración capaz de contaminar los acuíferos subterráneos, sólo pueden autorizarse si un estudio hidrogeológico previo demuestra su inocuidad”. Dicho estudio previo no se ha realizado, ni se ha tenido en cuenta el Principio de Precaución, imprescindible, pues la contaminación de los acuíferos es un impacto irrecuperable. Además con este proyecto de cementera, el daño al paisaje será muy grave y se perjudicará a especies que en principio se supone que están protegidas por la legislación vigente como el águila culebrera, el búho real, la cigüeña negra o el águila perdicera, cuyo hábitat en esta zona será notablemente dañado, incluso se ha especulado con la presencia en la zona de algún ejemplar de Lince Ibérico en la zona, el daño es difícil de cuantificar por la mala calidad del estudio de impacto ambiental que no ha determinado adecuadamente los daños potenciales, o propone medidas absurdas como las propuestas para las especies de orquídeas de gran valor presentes en esta sierra, cuya supuesta conservación se deja en manos de la empresa cementera.

A los graves daños al suelo y al agua causados por la actividad de la cementera y las canteras de Alconera, hay que sumar el impacto quizá más importante, las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, que son de gran magnitud ( la Junta de Extremadura, según parece, quiere eximir del pago de los derechos de emisiones correspondientes a esta industria). Estas emisiones sin duda afectarán a las localidades cercanas, lamentablemente estamos acostumbrados a que en Extremadura las empresas no respeten las legislación sobre emisiones o contaminación , incluso cuando son evidentes y afectan a muchos ciudadanos como los múltiples vertidos contaminantes a ríos en la región, o en el caso de la siderúrgica Balboa, que ahora nos enteramos que es el mayor emisor europeo de una sustancia cancerígena y persistente, el Hexaclorobenceno, con un 25,2 % de las emisiones totales de la UE.

Las emisiones contaminantes, parece ser necesario recordar a nuestros políticos que constituyen un perjuicio para la salud y la calidad de vida, e incluso estudios recientes lo relacionan en un plazo mucho más breve de lo que se pensaba con la mortalidad infantil y adulta.

Tampoco hay que olvidar la importante contaminación acústica que causarán los hornos rotatorios de la fábrica, las detonaciones, el polvo de las canteras y la circulación de pesados camiones.

El deterioro medioambiental dará lugar a una contaminación y un paraje tan desolador, que pasados unos años, muy pocos, se perjudicará notablemente la calidad de vida actual, el lugar será inhóspito, y buena parte de los actuales habitantes de Alconera es previsible que emigren a otras localidades, sin este peligro para la salud, y que los ciudadanos que decidan fijar su residencia en la zona elijan otras localidades, sin estos inconvenientes. Es una consecuencia social para Alconera que no se ha tenido en cuenta, frente a la demagogia de los puestos de trabajo, que tanto gusta a nuestros políticos. Las cosas se siguen haciendo muy mal y las consecuencias las pagamos todos para que se beneficien económicamente unos pocos.

Ecologistas en Acción de Extremadura