lunes, 25 de julio de 2005

La empresa Río Narcea pretende trasvasar agua del Guadiana al Guadalquivir

Con este trasvase pretende obtener agua para la mina de Aguablanca, quieren trasvasar 500 millones de litros de agua el primer año, el 10% de la máxima capacidad del embalse de Tentudía y 125 millones de litros en años sucesivos

Mediante publicación en el BOP de Badajoz del pasado 29 de Junio de 2005 se somete a información pública una solicitud de concesión y autorización administrativa, a la empresa Río Narcea Recursos, consistente en un trasvase de Aguas de la Cuenca Hidrográfica del Guadiana desde la presa de Tentudía hasta la finca de Aguablanca (Monesterio) dentro de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir.

Con dicha solicitud la Empresa Río Narcea Recursos pretende trasvasar 500 millones de litros de agua el primer año ( el 10% de la máxima capacidad de este embalse) y 125 millones de litros en años sucesivos para llevarlos hasta la finca de Aguablanca situada en la cuenca del Guadalquivir, y destinarlos a un uso industrial en la explotación minera a cielo abierto. En el proyecto la empresa oculta este hecho, no haciendo referencia a la circunstancia de que Aguablanca y buena parte del trayecto del trasvase se encuentra en cuenca hidrográfica del Guadalquivir.

Acción de corte del acceso a la mina febrero 2004

Desde Ecologistas en Acción de Extremadura manifiestan que esta actividad es un trasvase entre cuencas (Guadiana y Guadalquivir) y por tanto no se puede aprobar por este procedimiento, por lo que debería denegarse la autorización y consideran escandaloso que la Confederación hidrográfica del Guadiana dependiente del Ministerio de medio Ambiente haya admitido a trámite esta solicitud, sin contestar a las peticiones de información sobre este asunto que está organización les remitió hace meses.

Animan a los ciudadanos y entidades que considerándose perjudicadas con el aprovechamiento y las obras de que se trata, presenten la correspondiente reclamación , en el plazo establecido que acaba el Viernes 22 de Julio, el proyecto puede consultarse en las oficinas de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en Badajoz.

Consideran desde Ecologistas en Acción de Extremadura que no debe concederse esta autorización por muchos motivos entre los que citan:

La gran cantidad de agua que se pretende extraer amenaza la disponibilidad de agua en el embalse de Tentudía, empleado entre otros usos para consumo humano.


La mina supone la destrucción de un hábitat de
dehesa
excepcionalmente bien conservado

Que cuando se construyó este embalse con fondos públicos estaba destinado a otros fines, entre ellos el consumo humano, por los que se le concedió la declaración de utilidad pública, pagándose con los impuestos de todos los ciudadanos, por lo cual no consideran lógico que sea empleado para el lucro de una empresa privada, de capital mayoritariamente norteamericano.

Destacan el notable impacto ambiental que puede conllevar un trasvase entre cuencas con el consiguiente transporte de fauna y flora, introduciéndolos en un río donde algunas de ellas no existen en la actualidad, consideran bien conocida la grave repercusión de la introducción de nuevas especies en los ecosistemas fluviales en este caso la cuenca del Guadalquivir, catalogada como una de las principales causas de extinción de especies a nivel mundial. Consideran que afectará al patrimonio natural de todos los ciudadanos, especialmente teniendo en cuenta que la finca de Aguablanca destino del trasvase se encuentra a escasos metros de dos parques naturales.

Critican que en el punto 7 del proyecto relativo a expropiaciones y reposición de servicios la empresa diga que atraviesa varios arroyos de la cuenca del Guadiana y se omita, opinan que con toda la intención, el hecho de que también atraviesa arroyos de la cuenca del Guadalquivir, de hecho la mayor parte del trazado discurre por esta cuenca.

Critican duramente que la empresa Río Narcea haya adjuntado un supuesto estudio de impacto ambiental, que despachan en 15 folios de pésima calidad científica, como opinan ya pasó con el EIA de la mina, y lo más grave aún, que el Ministerio de Medio Ambiente los admita. Dicen que la descripción del medio natural carece de todo rigor científico y se puede leer textualmente “la vegetación natural del entorno está representada por la vegetación de ribera existente a ambos lados del arroyo y compuesta fundamentalmente eucaliptos, encinas, monte bajo, pastizal y matorral”, cuando en primer lugar la conducción del trasvase como se aprecia en los mapas atraviesa otro tipos de ecosistemas con presencia de muchas más especies como es fácilmente comprobable visitando el lugar,.... más ridícula aún consideran la descripción de la fauna afectada, carente de cualquier rigor científico diciendo textualmente “la fauna está condicionada por la deshumanización del medio existiendo pequeños roedores, reptiles y anfibios sin ninguna especial significación”, es realmente sorprendente por si mismo, si tenemos en cuenta, resaltan, que todas las especies de reptiles y anfibios están protegidas por diversas legislaciones, pero más aún si tenemos en cuenta la enorme diversidad de especies presente en la zona atravesada incluso con presencia de especies en peligro de extinción como la cigüeña negra y la proximidad de dos parques naturales.


Los daños al medio ambiente son incalculables

El aspecto realmente más indignante para esta organización es que se diga que “el impacto resulta claramente compensado”..... “con el beneficio económico para la población” lo que es una afirmación gratuita que no se sustenta en ningún tipo de estudio o valoración realizada, y es más que dudoso, pese a las promesas iniciales de la empresa y algunos políticos que la han promovido en la mina de Aguablanca según los datos de Ecologistas en Acción trabaja escasamente una decena de ciudadanos naturales de Monesterio y han recibido más de 1100 millones de pesetas de subvenciones públicas, originando un gravísimo impacto medioambiental cuyos perjuicios no parecen quererse valorar.

Desde Ecologistas en Acción de Extremadura esperan que se deniegue esta concesión, desestimándola definitivamente o en caso contrario se someta a trámite de evaluación ambiental y para ello debería someterse a su hipotética aprobación mediante ley específica en congreso de los diputados.