miércoles, 26 de agosto de 2020

Las zonas de seguridad cinegéticas y la inclusión fraudulenta de fincas privadas en cotos “sociales”.

  Un extremeño/a está en su parcela pasando el día y de repente suena un tiro y le caen perdigones encima,... puede parecer extraño pero es raro el propietario que frecuenta un campo en Extremadura al que no le haya pasado. Esta asociación tiene constancia de sucesos en la que varias niñas han sufrido aterrorizadas esta situación tras habérseles advertido a un grupo de cazadores (incluso con el guarda del coto social presente) que había niños jugando y la celebración de una fiesta en una parcela. La impunidad es a veces completa, este caso se denunció en la Guardia Civil y no se supo nada más.

Bastantes cazadores no respetan las zonas de seguridad alrededor de viviendas, caminos,... Siendo habituales incidentes de este tipo. Los cotos actualmente no suelen señalizar las zonas de seguridad y algunos ciudadanos se están viendo obligados a hacerlo para garantizar su seguridad.

Desde Ecologistas Extremadura animan a señalizar las zonas de seguridad para prevenir males mayores. Y piden a la Junta de Extremadura que cambie la situación respetando más los derechos a la propiedad y de la mayoría de personas no cazadores de la región.

     Recuerdan además la injusticia que supone que los para ellos mal llamados cotos sociales de caza incluyan las fincas privadas de propietarios o arrendatarios que no están de acuerdo con que se cace en sus fincas, ya que ello además conlleva peligro para personas particulares que pueden deambular por ella y que no sean conscientes de que los cazadores inscritos en esas sociedades pueden cazar libremente por sus propiedades.

Tórtola Europea, una especie cinegética en acusada regresión de sus poblaciones


La supuesta caza “social” ejercida a través de las sociedades locales de caza no supone ningún derecho incluido en la Constitución Española ni mucho menos en la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, es algo inventado por los gobiernos de turno que han respondido a las presiones de los aficionados a la caza. Pero cada vez son más las personas contrarias a la caza, suponiendo en la actualidad sin duda una mayor proporción en la sociedad. Por tanto el derecho social a tutelar en todo caso creen debería ser el de quienes no están de acuerdo en que se cace, y menos en sus fincas privadas.  

     Lo lógico sería en todo caso que las sociedades de cazadores pidieran permiso y lo recabaran por escrito a los propietarios o arrendatarios y que hasta que estos no se lo otorgasen no se puedan incluir sus propiedades en estos cotos sociales. Desde Ecologistas Extremadura afirman que aunque en algunos cotos y con algunos propietarios se ha hecho con acuerdo mutuo, la mayoría de las parcelas de cotos “sociales” de la región se han metido  sin que sus propietarios quieran y en muchos casos ni siquiera lo sepan, como por ejemplo ocurre con las propiedades rústicas de sus socios/as dispersas por la región. El asunto es casi surrealista, afirman desde Ecologistas Extremadura, pues son los propietarios o arrendatarios los que tienen que sacar sus propiedades de dichos cotos sociales incluso pagando un dinero de tasas para tener que hacer algo con lo que no han estado de acuerdo en que se realizara. La Constitución Española protege el derecho a la propiedad privada y es profundamente injusto que una sociedad por muy social que crean que sea, aliene el derecho del disfrute de una finca privada a sus propietarios o arrendatarios.

Cartel Zona de Seguridad cinegética propuesto por Ecologistas Extremadura para compra colectiva


     En este sentido, Ecologistas Extremadura promueve una compra colectiva de tablillas de “Zona de Seguridad”, fabricadas por una empresa extremeña, a precios más reducidos al sumarse varios propietarios, lo que reduce el coste por unidad, para quienes quieran señalizar sus propiedades, la zona de seguridad se extendería a 250 metros alrededor de las viviendas habitadas, franja en la que está prohibida la caza con armas.

Asimismo ofrecen en su web un modelo para quienes quieran iniciar los trámites para intentar quitar su finca o parcela de los cotos, lo que actualmente permite la Junta de Extremadura si en la parcela hay una vivienda habitada, ya que son terrenos no cinegéticos, pero en el resto solo permite que se declaren enclave con prohibición de cazar, previo pago de una tasa de 37,75 € en 2020, permaneciendo en los cotos obligados por la administración, desde Ecologistas Extremadura creen que esta normativa debería cambiar y no se debería aplicar cuando se ha incumplido la obligación de tener permiso de la propiedad para incluirla en el coto.


Nota: A este escrito hasta ahora responde la sección de caza quitando de terreno cinegético la parcela con vivienda y para el resto mandan la solicitud para poder declararlo enclave con prohibición de cazar o enclave cerrado previo pago de la tasa de 37,75€. También se puede llamar a la sección de caza a pedir información sobre el trámite, pero hasta ahora no informan de la situación de acotado de la parcela si no es reclamada por escrito. La tablilla para zona de seguridad no está establecida normativamente, nuestro modelo es una sugerencia.
Además de cazadores con armas en nuestras fincas particulares dentro de un coto social podrían entrar perros de rehala sin habernos pedido permiso


2 comentarios:

Carlos dijo...

YO he tenido que reñir varias veces con cazadores que se obstinan en entrar en mi parcela a cazar y como decís vosotros nunca les he dado permiso, es alucinante que nuestros políticos permitan esto.

Julia dijo...

Me he quedado asombrada al leer este artículo, después he preguntado y compruebo que es así, ¿en qué tipo de región vivimos?¿una república bananera?, yo no pensaba que los derechos de los cazadores estuvieran por encima de los del resto, pero veo que sí, gracias por darlo a conocer y espero que esto cambie.